Prison Professors

28 de mayo de 2025

Educación en prisión

Principios enseñados:No se encontraron elementos.

Estrategias y conocimientos para alcanzar el éxito

Cuando atravieso cualquier tipo de adversidad, he descubierto que lo mejor es pasar a la acción. Nunca esperes a que cambien las circunstancias. Da pequeños pasos para transformar tu vida.

La educación puede convertirse en un puente para aquellos que buscan convertir los retos en oportunidades, especialmente en la cárcel. Lo sé porque lo he vivido.

Durante los 26 años que pasé en prisión, aprender se convirtió en algo importante. Si aprendía, sentía que estaba progresando para convertirme en el hombre que quería ser. Empecé en régimen de aislamiento, leyendo libros que me ayudaron a cambiar mi mentalidad y a aprender a pensar de forma diferente. Aprendí a centrarme en lo que podía controlar, comprendiendo que no tenía ningún control sobre los asuntos externos.

Al centrarme en el aprendizaje, pude empezar a recuperar la confianza, creyendo que podía moldear mi futuro.

Tanto si estás en prisión como si apoyas a alguien que lo está, este artículo te explicará por qué es importante la educación, las estrategias para tener éxito y cómo aprovecharla para prepararte para un futuro mejor.

Conceptos clave para la educación en prisión

1. Aprendizaje autodirigido 

La educación en prisión a menudo se imparte fuera del aula tradicional. Con recursos limitados, debes tomar el control de tu aprendizaje. 

Ejemplo: Mientras estaba en aislamiento, aprendí a pensar de forma diferente leyendo sobre Viktor Frankl, Frederick Douglass y Sócrates. Sus lecciones me permitieron ver mi confinamiento como una oportunidad para crecer.

2. Objetivos estructurados 

Establece objetivos claros para organizar tu tiempo y tus esfuerzos. Divide los objetivos grandes en pasos manejables. 

Ejemplo: Uno de los objetivos a largo plazo que me fijé era obtener títulos universitarios mientras cumplía mi condena, durante la primera década. Cada día, estudiaba o escribía, alineando mis acciones con este objetivo.

3. Determinación y persistencia 

El camino educativo en la cárcel está lleno de obstáculos, desde detractores hasta retos logísticos. Es fundamental que cada persona se comprometa, esperando encontrar obstáculos en el camino. Puede que lo llamen sistema penitenciario, pero al fin y al cabo, hay que esperar enfrentarse a retos. Tu trabajo es triunfar de todos modos.

Cómo construir tu marco educativo

Transforma tu tiempo en prisión aprovechando las oportunidades de aprender.

1. Empieza donde estás 

No esperes a que se presente la oportunidad «perfecta» para aprender. Empieza con lo que tienes. 

  • Consejo práctico: Utiliza recursos como la biblioteca de la prisión o los recursos que ofrecemos con Prison Professors. Empieza con temas que te interesen, ya sea el desarrollo personal, una habilidad profesional o un nuevo pasatiempo. 

Cuando me encarcelaron por primera vez, no tenía acceso a cursos. Aun así, leí todo lo que había disponible en mi celda de aislamiento, desde filosofía antigua hasta historias de abolicionistas como Frederick Douglass. Estos libros me ayudaron a replantearme mi forma de pensar y me mostraron que la transformación era posible. Independientemente de lo que ofrezca el sistema, siempre podemos trabajar para: desarrollar nuestro vocabulario, mejorar nuestra escritura y crear una ética de trabajo autodirigida.

2. Rodéate de positividad

Es fundamental encontrar personas afines que valoren el crecimiento. En mi caso, los mentores, tanto dentro como fuera, fueron fundamentales para mi progreso. 

  • Consejo práctico: Busca programas de aprendizaje estructurados, pero también participa en programas autodirigidos. Diseña tus propios programas. En Earning Freedom, escribí sobre las formas en que intentaba aprender cada día. 

Ejemplo: Bruce McPherson, un profesor de Chicago, fue mi mentor a través de la correspondencia, ofreciéndome ánimos y comentarios. Su orientación me impulsó a obtener tanto la licenciatura como el máster.

3. Establece hábitos diarios 

Los grandes logros provienen de acciones pequeñas y constantes. 

  • Consejo práctico: Dedique un tiempo fijo cada día al estudio, como lo haría con un trabajo. Ya sea leyendo economía, un manual de habilidades o escribiendo reflexiones en un diario, la constancia genera progreso.

Al comprometerme con hábitos diarios como escribir 1000 palabras y trabajar en los cursos, no solo obtuve varios títulos, sino que también fui coautor de artículos publicados en revistas revisadas por pares. Estos hábitos se convirtieron en pilares de disciplina y autoestima.

4. Crea una red de contactos 

Conectar con personas que creen en tu crecimiento puede abrirte puertas inesperadas. 

  • Consejo práctico: Escribe cartas a profesores universitarios, autores o líderes de organizaciones sin ánimo de lucro. Comparte tus objetivos y pide consejo o mentoría. Muchas personas estarán dispuestas a ayudarte si ven tu compromiso. 

Las cartas que escribí a académicos como Norval Morris y Joan Petersilia dieron lugar a relaciones que duraron toda la vida. Su confianza en mí reforzó mi esfuerzo y me abrió caminos que nunca hubiera imaginado desde la cárcel.

5. Conmemora tu progreso 

Documentar tu aprendizaje crea pruebas de tu transformación y genera impulso. 

  • Consejo práctico: Lleva un diario para registrar tus logros, reflexiones o habilidades adquiridas. Esto también muestra tu dedicación a los posibles patrocinadores.

Para mí, fue fundamental crear un portafolio de logros, que incluyera trabajos de clase, ensayos y cartas de mentores. Demostró mi crecimiento y mi compromiso, y ayudó a las universidades y a los defensores a verme como alguien más allá de mi pasado.

6. Céntrate en el impacto a largo plazo 

La educación en prisión no se trata solo de obtener certificados, sino de prepararse para la vida después de la liberación. 

  • Consejo práctico: elige estudios que se ajusten al futuro que imaginas. Ya sea dominando un oficio u obteniendo un título, cada habilidad aprendida refuerza tus posibilidades de éxito. 

Adapté mi trayectoria educativa para lograr un impacto personal y social. Más allá de obtener títulos, dediqué mi tiempo a escribir libros, orientar a otras personas y dominar los conocimientos financieros, todas ellas habilidades que me prepararon para el éxito tras mi puesta en libertad.

Obstáculo 1: recursos limitados 

Las prisiones suelen carecer de fondos para programas educativos sólidos. Aborda este problema dirigiendo tu propio aprendizaje a través de libros, cursos por correspondencia o mentores.

Obstáculo 2: desánimo de los demás 

Muchas personas encarceladas se enfrentan a las dudas de sus compañeros o del personal. (A mí me dijeron innumerables veces que «me centrara en cumplir mi condena»). Mantén la concentración en tu visión a largo plazo y da ejemplo.

Obstáculo 3: tiempo y entorno 

Con horarios impredecibles, estudiar de forma constante puede parecer imposible. Comience con sesiones de aprendizaje pequeñas y manejables y vaya aumentando a medida que se adapta.

Tanto si estás en prisión como si te enfrentas a otra forma de adversidad, la educación es una herramienta que ningún sistema, ninguna circunstancia, puede quitarte. Al invertir en el aprendizaje, estás tomando la decisión crucial de controlar tu narrativa y construir un futuro lleno de oportunidades.

Durante mi condena, la educación no solo me ayudó a alcanzar mis objetivos personales, sino que también se convirtió en la plataforma desde la que reconstruí mi vida tras mi puesta en libertad. Hoy comparto estas lecciones porque quiero que otros sepan que la misma transformación es posible para ellos.

Recuerda, el éxito no es accidental, es deliberado. Comienza hoy mismo a sentar las bases de tu educación y observa cómo puede cambiar el rumbo de tu vida.

Pregunta para reflexionar 

  • ¿Qué pequeñas acciones puedes realizar hoy para comenzar tu transformación educativa, independientemente de los retos a los que te enfrentes?

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