El jueves 10 de abril de 2025, tuve el extraordinario privilegio de pasar un día en la prisión estatal de Folsom. La visita me recordó mi propósito, no solo como fundador de Prison Professors, sino como alguien comprometido con mostrar a los demás que la transformación siempre es posible, sin importar las circunstancias.
Durante décadas, he estado creando recursos para ayudar a las personas afectadas por la justicia a encontrar un camino hacia el éxito personal y profesional. Estos recursos, nacidos de mis propios 26 años de encarcelamiento, giran en torno a un principio sencillo que yo denomino «vivir como el director general de tu vida». La visita a Folsom me permitió compartir estas lecciones cara a cara, conectando con personas deseosas de cambiar su trayectoria.
Aquí tienes un resumen del día, las lecciones que exploramos y un marco que puedes aplicar ahora mismo para reconstruir y realinear tus objetivos.
Entrando en Folsom
Mientras conducía desde el sur de California hasta Folsom, sentí tanto emoción como responsabilidad. Johnny Cash, el legendario cantautor, llevó su icónica presencia a la prisión estatal de Folsom en 1968, ofreciendo una actuación que se convertiría en uno de los momentos más significativos de la historia de la música. Conocido por su voz profunda y resonante y su narrativa cruda, Cash conectó profundamente con los presos, ofreciéndoles tanto entretenimiento como un sentido de reconocimiento que resonó más allá de los muros de la prisión. Su grabación en directo, At Folsom Prison, capturó la energía, la emoción y la humanidad del evento, arrojando luz sobre la vida tras las rejas y revitalizando al mismo tiempo su propia carrera. Esta actuación sigue siendo un símbolo de su compasión y su capacidad para salvar divisiones a través del poder universal de la música.
Folsom es una de las prisiones más emblemáticas del país, pero yo no estaba allí para reflexionar sobre su historia. Estaba allí para mirar hacia el futuro, por los hombres que se encontraban entre esos muros y por todas las personas a las que me he comprometido a servir a través de mi trabajo.
El personal de Folsom me había invitado a dar tres presentaciones ese día. La primera fue en un gran auditorio, lleno de un público de hombres dispuestos a escuchar, aprender e invertir en sí mismos. La energía en esa sala era increíble, y me recordó lo que sentía cada vez que tenía la oportunidad de conocer a alguien que me visitaba en la cárcel. Estas personas entendían que el cambio comienza mientras se cumple la condena, no después de la liberación.
Las dos presentaciones siguientes, celebradas en aulas más pequeñas, permitieron una interacción más profunda. Discutimos las aplicaciones en la vida real de las estrategias que enseño en mis cursos. Los hombres hicieron preguntas, compartieron sus retos y reflexionaron sobre los pasos que podían dar de inmediato para prepararse para un futuro mejor.
Cada conversación reforzó la idea de que la educación y el pensamiento estratégico son factores decisivos, no solo para los reclusos, sino para cualquier persona que se enfrente a la adversidad. Estoy muy agradecido a los numerosos profesores y líderes del Departamento Correccional de California que me permiten compartir los cursos de Prison Professors con las personas que se encuentran dentro.
Lecciones de la mentalidad de un director ejecutivo
Uno de los mensajes fundamentales que compartí en Folsom fue la importancia de adoptar una mentalidad de director ejecutivo. Este enfoque me ayudó a superar los retos del encarcelamiento y puede ayudar a cualquiera a forjar un futuro mejor. A continuación, ofrezco seis pasos para vivir como el director ejecutivo de tu vida, que esbocé durante mis presentaciones:
Defina el mejor resultado posible
El éxito comienza con una visión clara. Para alguien que está en prisión, eso puede significar estar preparado para el día en que se reincorpore a la sociedad. Para otros, puede significar alcanzar la independencia financiera o iniciar un negocio. Pregúntese: «¿Cómo es la versión ideal de mi vida?». Visualícela, escríbala y conviértala en su estrella polar.
- Pregunta para la autorreflexión: ¿Qué significa el éxito para ti y cómo lo medirás?
Crea un plan para llegar allí
Una visión sin un plan es solo un sueño. Les pedí a los hombres de Folsom que pensaran en pasos concretos que pudieran salvar la distancia entre donde están y donde quieren llegar. Por ejemplo, eso podría significar obtener un título, aprender una habilidad o desarrollar relaciones con mentores.
- Conclusión: Divida sus grandes objetivos en tareas más pequeñas y factibles.
Prioriza los siguientes pasos
No todas las acciones tienen el mismo peso. Animé al público a identificar sus principales prioridades, centrándose en lo que tendría mayor impacto en este momento. A veces, «lo siguiente que hay que hacer» es tan simple como decidir aprender algo nuevo hoy.
- Sugerencia: Utiliza tu tiempo de forma inteligente. El tiempo es el único recurso que no podemos renovar.
Crea herramientas y recursos
He dedicado años a crear cursos, vídeos y cuadernos de ejercicios que sirvan de recursos para quienes están inmersos en una transformación personal. En Folsom, me di cuenta de lo importante que es dotar a las personas de herramientas a las que puedan acceder de inmediato. Sin herramientas, incluso los mejores planes pueden fracasar.
Consejo: Identifica los recursos que te rodean, incluidos mentores, libros o incluso tu diario.
Mide el progreso con herramientas de responsabilidad
La transformación no es una línea recta. Durante mis charlas, mostré a los hombres cómo utilicé herramientas de rendición de cuentas para hacer un seguimiento de mi progreso mientras estaba en prisión. Estas herramientas me ayudaron a ver si me estaba acercando a mis objetivos o si me estaba desviando del camino.
Pregúntate: ¿Estás haciendo un seguimiento de tu progreso? Si no es así, empieza hoy mismo.
Ejecuta el plan a diario
La constancia implica trabajar a diario. Cada día ofrece la oportunidad de dar un paso adelante. Les dije a los hombres de Folsom que, aunque es fácil sentirse estancado, las acciones más pequeñas pueden generar impulso con el tiempo.
Mantra para recordar: Los pequeños pasos, dados a diario, conducen a grandes cambios.
Agradecimiento a los profesores y alumnos
Uno de los aspectos más destacados de mi visita fue reconocer el increíble esfuerzo de los profesores de la prisión estatal de Folsom. Estos educadores invierten su tiempo y energía en crear oportunidades para los hombres que están dentro. Me recordaron a los mentores y líderes que moldearon mi propia vida durante mi encarcelamiento.
Es fácil desanimarse por los recortes presupuestarios en la educación en las prisiones. Los cursos, los libros y otros materiales de aprendizaje suelen ser los primeros en desaparecer. Por eso sigo comprometido con proporcionar recursos gratuitos a través de Prison Professors, al menos en la medida de mis posibilidades. Quiero ver a más personas salir de prisión como ciudadanos respetuosos con la ley y que contribuyen a la sociedad. Seguiré trabajando para generar recursos para que Prison Professors pueda ofrecerlos de forma gratuita, especialmente en estos tiempos de recortes presupuestarios. Es una forma de trabajar para ser el cambio que quiero ver en el mundo.
Para los hombres que conocí en Folsom, espero que sigan construyendo sobre lo que discutimos. Sus decisiones de hoy sientan las bases para la vida que les espera.
Un reto para ti
Tanto si estáis leyendo esto como personas que se mueven en el sistema de justicia penal como si buscáis orientación para superar la adversidad, quiero dejaros un reto.
Pregúntate a ti mismo:
- ¿Qué medida concreta puedo tomar hoy para acercarme a mis objetivos?
- ¿Qué herramientas tengo ya a mi disposición y dónde puedo encontrar las que me faltan?
- ¿Cómo me haré responsable de mis progresos?
Anota tus respuestas. Reflexiona sobre ellas. A continuación, da el primer paso. Considera la posibilidad de crear un perfil en PrisonProfessorsTalent.com. Es una forma de demostrar que estás trabajando para reconciliarte con la sociedad, tal y como yo me esfuerzo por hacer cada día. Los hombres de Folsom me recordaron que, independientemente del punto de partida de cada persona, siempre podemos trabajar para escribir el siguiente capítulo de una forma más positiva.
Recuerda: tus decisiones definen tu destino. Tienen un coste de oportunidad, así que elige con prudencia, actúa con audacia y nunca dejes de luchar por el éxito.