Mientras estuve encarcelado, conocí a muchas personas que habían tenido un éxito extraordinario antes de su detención. Sin embargo, los retos que supone estar separado de la familia eran demasiado grandes. Esos retos les provocaban ansiedad, lo que les impedía trazar caminos hacia el éxito en la prisión federal o prepararse para el éxito que deseaban tras su puesta en libertad.
No dejes que una sola crisis te impida alcanzar tu máximo potencial.
Comencé a cumplir una condena de 45 años en una prisión federal cuando tenía 23 años. No había logrado gran cosa antes de mi detención. Me había graduado en el instituto con notas mediocres. Poco después, empecé a seguir un camino que me llevó a la cárcel.
Mientras estaba en régimen de aislamiento, después de que un jurado me declarara culpable, me di cuenta de que las decisiones que tomara en el futuro determinarían el resto de mi vida, tanto dentro como fuera de aquellos muros. El sistema parece diseñado para acabar con la esperanza. Sin embargo, con un plan deliberado, una persona puede empezar a construir un camino hacia algo mejor.
¿Qué me funcionó?
Aprendí de líderes que me enseñaron a cambiar mi forma de pensar. Desde entonces, he creado un conjunto de trabajos para enseñar esos conceptos sobre el desarrollo de la «mentalidad de director ejecutivo». Mediante una planificación y una acción cuidadosas, una persona puede transformar el tiempo en algo significativo, allanando el camino hacia nuevas oportunidades que pueden parecer imposibles al principio.
Pequeños pasos intencionados pueden redefinir tu futuro durante y después del encarcelamiento.
Liderar con un plan
Cuando pasé a una prisión de alta seguridad en Estados Unidos tras mi sentencia, me di cuenta de que la cárcel no estaba diseñada para «corregir». Para superar los retos, me inspiré en Sócrates. Leer sobre su vida me ayudó a hacer mejores preguntas. A través de la introspección, pude considerar todas las influencias y malas decisiones que me llevaron a la cárcel. Entonces, pude planificar cómo construir un futuro mejor:
- ¿Qué impresión quiero causar en las personas que voy a conocer en el futuro?
- ¿Cómo puedo crear un conjunto de trabajos o logros que persuadan a los demás de que crean en mí?
- ¿Qué recursos puedo aprovechar a mi alrededor?
Este simple cambio de mentalidad me empujó a centrarme en lo que podía hacer, independientemente de las influencias externas. Establecí objetivos claros con mi triple plan:
Seguir estudiando
No había destacado en los estudios antes de mi detención, pero sabía que la educación podía abrirme puertas. Me fijé el objetivo de obtener títulos universitarios. Al obtener títulos académicos, esperaba convencer a más personas de que creyeran en mí.
Desarrollar un conjunto de trabajos
Quería demostrar a la sociedad que no me definía únicamente mi delito. Con el tiempo, escribí artículos, libros y creé programas dentro del sistema penitenciario. Estos esfuerzos demostraron mi capacidad para contribuir de manera significativa. Me ayudaron a ganar credibilidad y me abrieron oportunidades de ingresos tras mi puesta en libertad.
Crear redes de apoyo
Las relaciones se convirtieron en un componente fundamental. A través de mi trabajo, encontré mentores, amigos y otras personas que se unieron a mis esfuerzos para defender el máximo nivel de libertad, lo antes posible.
En lugar de ver el sistema como algo insuperable, lo vi como una serie de retos que había que abordar de forma sistemática.
Animo a otros a evaluar dónde se encuentran hoy y a elaborar un plan que les lleve a lo que quieren ser dentro de cinco años, diez años o al final de la condena. Las decisiones que tomes ahora pueden marcar esa trayectoria.
Adaptar tu entorno
La estructura dentro de la prisión es importante. El entorno empuja a las personas a ajustarse a normas improductivas, como alinearse con ciertos grupos o dejarse llevar por la dinámica política del patio. Al principio, evité los problemas que podrían enredarme.
Tenemos que lidiar con lo bueno y lo malo. Durante mi sexto año dentro, un preso asesinó a otro cerca de donde yo estaba. Ese tipo de contratiempos pueden desconcertarnos, pero tenemos que mantenernos concentrados y seguir adelante con nuestro plan.
Cada entorno carcelario es diferente. Algunos se centran en programas de rehabilitación, mientras que otros no parecen ofrecer nada útil. Independientemente de lo que ofrezca el sistema, elabora un plan que te permita crecer. Una persona siempre puede esforzarse por:
- Desarrollar un vocabulario más sólido
- Mejorar sus habilidades de escritura
- Trabajar en sus habilidades matemáticas
- Enseñar a otros
- Conmemorar el viaje creando un perfil en Prison Professors Talent
- Crear una red de apoyo
- Crear planes de negocio
Cree activos de defensa desde el principio
Los recursos de defensa son recursos prácticos que puedes crear ahora para influir en la forma en que las personas te ven y te tratan tanto durante como después de tu estancia en prisión.
No es necesario que escribas un libro o obtengas un título de máster para que la gente crea en ti. Empieza con una pregunta: «¿Qué acciones me harán más creíble y digno de confianza para las personas que evalúan mi caso?». Por ejemplo:
- Busque programas productivos disponibles mientras esté bajo custodia (educación, formación profesional, etc.).
- Utilice recursos gratuitos para desarrollar habilidades o conocimientos que refuercen su credibilidad.
- Documenta tu progreso de manera profesional y transparente. Todo lo que hagas debe ser intencional y estar dirigido a crear un registro de crecimiento.
Recuerda que tu futuro se construye poco a poco. Las pequeñas victorias de hoy pueden cambiar el resultado más adelante.
Construye credibilidad a través de acciones medibles. Desde el momento en que se presentan cargos en tu contra, cada paso es importante para remodelar la forma en que los demás te perciben.
Asume la responsabilidad. Empieza pronto. Y, sobre todo, recuerda que nadie debe trabajar más duro que tú en tu futuro.
Para ayudarte a guiar tu camino hacia adelante, utiliza los recursos gratuitos disponibles en Prison Professors. Hay herramientas disponibles para fortalecer tu defensa o construir tu credibilidad, y no te costarán ni un centavo.