Esta mañana, mientras pensaba más detenidamente en lo que quiero compartir con los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley, a quienes me dirigiré mañana, reflexioné sobre las lecciones que he compartido a lo largo de los años. He estado hablando con los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley desde 2012, cuando pasé de una prisión federal a un centro de reinserción social en San Francisco.
Aunque la prisión marcó gran parte de mi trayectoria, las lecciones que ofrezco no son solo para personas que se enfrentan al sistema judicial. Los principios que enseño se aplican de forma universal, independientemente de los retos a los que se enfrente cada uno. He conocido a muchas personas en la sociedad que parecían vivir en una prisión mucho más restrictiva que las prisiones que me confinaron. Están en una prisión de su propia mente, porque no han aprendido a superar los retos de su vida.
Pensemos en Viktor Frankl, que soportó los horrores inimaginables del Holocausto. Sus enseñanzas en El hombre en busca de sentido han inspirado a innumerables personas a encontrar un propósito, incluso en el sufrimiento. O Nelson Mandela, cuya resiliencia durante 27 años de prisión en Sudáfrica iluminó el camino hacia la reconciliación y la justicia. La mayoría de nosotros nunca nos enfrentaremos a pruebas de esa magnitud, pero sus lecciones trascienden sus circunstancias. Nos enseñan cómo afrontar cualquier dificultad con dignidad, fuerza y propósito.
Del mismo modo, las lecciones que aprendí durante 26 años en prisión no tienen que ver con el encarcelamiento, sino con la experiencia humana. Tienen que ver con superar la adversidad, fijar metas y crear una vida significativa, independientemente de los obstáculos a los que nos enfrentemos.
Puntos en común
No empecé a comprender la naturaleza universal de estas lecciones hasta que comencé a leer. Al principio, leía para escapar, para distraerme de la realidad de una condena de 45 años. Pero al encontrarme con obras de grandes pensadores y líderes, me di cuenta de algo profundo: no escribían para personas en prisión. Escribían para cualquiera que quisiera vivir una vida con sentido y contribución.
Por ejemplo, ayer escribí sobre Marco Aurelio, un emperador romano que dirigía un imperio. Sin embargo, sus reflexiones en Meditaciones se dirigen a cualquiera que intente dar sentido a los retos de la vida. Escribió:
«El impedimento para la acción impulsa la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino».
Esa idea me ayudó a ver mi condena de prisión de otra manera. En lugar de centrarme en lo que había perdido, empecé a centrarme en lo que podía ganar: conocimientos, disciplina y un sentido más fuerte de mi propósito.
El mismo principio se aplica a todos nosotros. Ya sea que estés atravesando un revés profesional, una crisis de salud o un desafío personal, los obstáculos pueden convertirse en oportunidades si decides verlos de esa manera.
Trascender las circunstancias
Aquí hay tres lecciones que aprendí de los líderes y que pueden ayudar a cualquiera que se enfrente a la adversidad:
- Controla lo que puedas
Nelson Mandela dijo una vez: «Soy el dueño de mi destino; soy el capitán de mi alma». No podía controlar los 27 años que pasó en prisión, pero sí podía controlar su mentalidad y sus acciones. Del mismo modo, yo no podía controlar mi condena de 45 años, pero sí podía controlar cómo pasaba cada día. Este principio se aplica universalmente: céntrate en lo que puedes hacer, no en lo que está fuera de tu alcance. - Crea significado en cada momento
Viktor Frankl escribió: «Aquellos que tienen un "porqué" para vivir pueden soportar casi cualquier "cómo"». Para mí, ese «porqué» era prepararme para el día en que saldría de prisión. Quería volver a la sociedad más fuerte, más capaz y listo para contribuir. Sean cuales sean tus circunstancias, definir tu «porqué» te da la fuerza para aguantar y superar. - Convierte los retos en campos de entrenamiento
En Meditaciones, Marco Aurelio nos recuerda que las dificultades son parte de la vida, pero también son una oportunidad para crecer. La prisión se convirtió en mi campo de entrenamiento, un lugar para agudizar mi mente, disciplinar mis hábitos y sentar las bases para un futuro mejor. Cualquier reto al que te enfrentes puede servir para el mismo propósito si lo abordas con la mentalidad adecuada.
Aplicar estas lecciones hoy
Incluso ahora, mientras trabajo para ampliar el alcance de Prison Professors, me encuentro con desafíos. Crear una organización sin ánimo de lucro, inspirar a la gente para que apoye nuestra misión y ampliar nuestro impacto requiere resiliencia y concentración. Me baso en los mismos principios que me guiaron en la cárcel para superar estos obstáculos.
Nuestro trabajo no consiste solo en ayudar a las personas que están en prisión, sino en mostrar a cualquiera cómo convertir las dificultades en peldaños para avanzar. Tanto si te enfrentas a dificultades económicas, a una decisión profesional difícil o a reveses personales, las estrategias que enseñamos pueden ayudarte a definir el éxito, establecer objetivos y ejecutar un plan para seguir adelante.
Una llamada a la reflexión
Si hoy te enfrentas a un reto, te animo a que reflexiones sobre estas preguntas:
- ¿Qué puedes controlar en esta situación?
- ¿Cómo puede darle sentido a este momento?
- ¿Qué pasos puede dar para convertir este reto en una oportunidad de crecimiento?
Al aprovechar la sabiduría de líderes como Frankl, Mandela y Aurelio, todos podemos aprender a sortear los obstáculos de la vida con determinación y resiliencia. Sus lecciones, y las que yo he aprendido a lo largo de mi trayectoria, están aquí para recordarnos que, independientemente de nuestras circunstancias, tenemos el poder de superarlas.
Pregunta de aprendizaje autodirigido:
- ¿Cómo puedes aplicar las lecciones de control, significado y crecimiento a tus retos actuales, y qué pasos prácticos darás hoy para poner en práctica esas lecciones?