Una de las lecciones más valiosas que aprendí mientras cumplía condena en prisión fue estudiar cómo los líderes exitosos crean consejos asesores sólidos.
En el mundo empresarial, los directores generales no toman decisiones solos. Se rodean de asesores experimentados, personas que les aportan conocimientos, cuestionan sus suposiciones y les ayudan a navegar por la incertidumbre. Un consejo de administración bien estructurado puede marcar la diferencia entre construir un imperio o ver cómo se derrumba una empresa.
Por ejemplo, mientras estaba recluido en Fort Dix, recuerdo haber leído sobre Steve Case, el visionario detrás de America Online (AOL). Fue una de las primeras empresas en las que invertí y quería saber todo lo posible sobre su liderazgo. Cuando Steve Case estaba creando la empresa, reunió a un grupo de asesores que le ayudaban a orientar la estrategia, asegurar las asociaciones y navegar por los rápidos cambios tecnológicos. Entre los primeros miembros del consejo de administración de AOL se encontraban:
- Jim Kimsey, un veterano militar con experiencia en liderazgo, que fue cofundador de AOL y su primer presidente.
- Miles Gilburne, un abogado especializado en acuerdos tecnológicos, que ofrecía asesoramiento legal a AOL durante negociaciones complejas.
- Robert Pittman, un ejecutivo de medios de comunicación que más tarde desempeñó un papel fundamental en la transformación de AOL en una potencia mediática.
Más tarde, amplió su junta para incluir a personas que le ayudaran a comprender mejor a sus clientes, y también invitó a personas influyentes que tenían conocimientos específicos que ayudarían a AOL a crecer. Cada miembro de la junta aportó un conjunto de habilidades únicas, desde conocimientos jurídicos hasta liderazgo operativo y experiencia en medios de comunicación. Esa estrategia ayudó a AOL a convertirse en una de las empresas de Internet más dominantes de la década de 1990, lo que finalmente condujo a su histórica fusión con Time Warner en 2000, por valor de 164 000 millones de dólares.
Nunca he dirigido una empresa, pero mientras estuve en prisión, tuve que dirigir mi vida y prepararme para el futuro. Dado que las décadas que tuve que cumplir me separaron del mercado laboral, quería encontrar guías que me ayudaran a tomar mejores decisiones y a prepararme para los retos que me esperaban.
En lugar de esperar hasta mi puesta en libertad para buscar asesoramiento, creé mi propio consejo de administración mientras estaba encarcelado. Identifiqué a personas que podían ayudarme a prepararme para el éxito en diferentes etapas de mi trayectoria:
- En los primeros años: busqué la orientación de profesores que me ayudaron a desarrollar mi educación. Aunque no podía asistir a la universidad, mentores como Bruce McPherson y George Cole me llevaron la universidad a mí. Me visitaron, mantuvieron correspondencia conmigo y me plantearon retos intelectuales que me ayudaron a crecer.
- En mi última década: cambié mi enfoque hacia los líderes empresariales. Quería aprender cómo creaban empresas, superaban obstáculos y desarrollaban estrategias para el éxito a largo plazo.
Estudié sus experiencias a través de libros, escribí cartas y me puse en contacto con personas que podían ayudarme a comprender cómo construir una carrera significativa después de mi puesta en libertad.
Un consejo de administración sólido, ya sea para una empresa o para el desarrollo personal, hace tres cosas fundamentales:
- Proporciona perspectiva: una buena junta cuestiona las suposiciones erróneas y ofrece nuevas formas de pensar.
- Nos hace responsables: los mejores asesores se aseguran de que nos mantengamos centrados en los objetivos a largo plazo, y no en distracciones a corto plazo.
- Amplía las oportunidades: una junta bien conectada puede abrir nuevas puertas, presentar relaciones clave y proporcionar conocimientos que no tendríamos por nuestra cuenta.
Cumplí con mi obligación con la Oficina de Prisiones el 12 de agosto de 2013. Aunque nunca he dirigido una empresa que cotiza en bolsa, las lecciones que aprendí en prisión siguen guiándome hoy en día. Ahora tengo un consejo de administración personal que me ayuda a orientarme en el mundo de los negocios y el trabajo sin ánimo de lucro. Cuento con tres asesores clave que me orientan en mis iniciativas sin ánimo de lucro:
- Bill McGlashan: un inversor de impacto con mucha experiencia que sabe cómo crear organizaciones que generan bienestar social.
- Agustín Hunneus: un operador experimentado que aporta su experiencia empresarial a la toma de decisiones.
- Peter Hardin: un exfiscal adjunto de los Estados Unidos que me ayuda a navegar por las complejidades legales del sector sin fines de lucro.
Estas personas me ayudan a tomar mejores decisiones, anticipar retos y pensar a largo plazo.
Esta estrategia de buscar asesores cualificados puede ayudar a cualquiera que quiera crecer. Si quieres tener éxito en cualquier ámbito de la vida, pregúntate:
- ¿Quién puede orientarle y ofrecerle información sobre cómo crear métricas de responsabilidad?
- ¿Qué cualificaciones deben tener tus asesores?
- ¿Cómo puede atraer y retener a personas que le ayuden a alcanzar su máximo potencial?
Los líderes más fuertes buscan personas que cuestionen sus ideas, y ese ejercicio ayuda a las personas a alcanzar un mayor potencial.
Pregunta de aprendizaje autodirigido:
- ¿A quién elegirías para tu junta directiva personal y cómo te asegurarías de estar a la altura de su mentoría y orientación?