¿Alguna vez ha pensado por qué es importante reformar el sistema penitenciario de nuestro país?
Yo lo pienso todos los días, aunque llevo en casa desde 2013. Después de cumplir 9500 días en una prisión federal, tengo una convicción inquebrantable: nuestro sistema actual contribuye más a perpetuar el fracaso que a fomentar la rehabilitación. Encarcelamos a más personas per cápita que cualquier otro país del mundo. Imponemos condenas excesivamente largas. Y los datos son claros: cuanto más tiempo exponemos a las personas a las «correcciones», menos probabilidades tienen de tener éxito tras su puesta en libertad.
Eso no es justicia. Es una trampa. Y afecta a todo el mundo, no solo a las personas que están dentro, sino también a las familias, las comunidades y los contribuyentes que soportan la carga de un sistema más basado en el castigo que en la transformación.
🔑 Lección basada en valores: Sé el cambio
En mi opinión, no deberíamos intentar medir la justicia por el número de páginas del calendario que pasan. Seríamos una sociedad mucho mejor si midiéramos los esfuerzos que hace una persona por expiar, crecer y reconstruirse. Mi misión es cambiar el sistema de justicia penal de nuestro país, alejándolo de un sistema impulsado por la política, los sindicatos y las prioridades presupuestarias. No tiene sentido valorar el encarcelamiento por encima del carácter y la búsqueda del éxito.
Recuerdo haber leído la obra de un sociólogo, creo que era Amitai Etzioni, que decía algo muy poderoso: el hombre malo es aquel que, independientemente del bien que haya hecho en el pasado, ha comenzado a hacer el mal. Y el hombre bueno es aquel que, independientemente del mal que haya hecho en el pasado, ha comenzado a hacer el bien.
Aunque leí esa cita hace décadas, cuando aún estaba en prisión, esa idea se me quedó grabada. Todavía la recuerdo, porque nos recuerda que no somos nuestras peores decisiones, sino las acciones que elegimos para seguir adelante. La justicia debería reconocer esa verdad. Y deberíamos esforzarnos por introducir reformas que incentiven a más personas a empezar a trabajar para ser buenos ciudadanos.
No tiene sentido encerrar a una persona en prisión si eso la empeora. El verdadero objetivo debería ser crear un camino para que trabajen en pos de la reconciliación y se ganen la libertad por méritos propios. Se les impondrá el castigo, pero también se les preparará para regresar a la sociedad con dignidad, educación y oportunidades.
En Prison Professors, nos esforzamos por llevar a cabo esas reformas. Es la razón por la que trabajamos para ayudar a las personas que entran en el sistema a aprender más sobre sus responsabilidades.
✅ Pasos para la autodefensa
- Visualiza el mejor resultado posible para tu futuro, independientemente de dónde te encuentres ahora mismo.
- Crea un plan que alinee tus decisiones diarias con esa visión a largo plazo.
- Cree su kit de herramientas: libros, diarios, mentores, cursos o perfiles digitales.
- Mide tu progreso cada semana y haz los ajustes necesarios.
- Contribuye a la reforma contando tu historia, defendiendo las ayudas basadas en el mérito y apoyando a otros en su camino.
📣 Prison Professors Talent: crea tu perfil
Si estás en prisión o apoyas a alguien que lo está, empieza a crear un perfil en Prison Professors Talent. Crea una biografía. Escribe reseñas de libros. Redacta tu plan de liberación. Documenta tu crecimiento.
Todo lo que ofrecemos es gratuito y se basa en lo que hice mientras cumplía una condena de 26 años. Nunca le pido a nadie que haga algo que yo no haya hecho.