Prison Professors

6 de marzo de 2026

Invertir en el mañana

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Invertir en el mañana

Sembrando semillas para el futuro

Hoy mismo he confirmado los planes para otra gira por prisiones. Durante las próximas semanas viajaré a prisiones federales de Texas, Luisiana y Florida. Durante ese viaje de 14 días, espero dar más de veinte charlas. Cada visita me brinda la oportunidad de hablar con personas que están comenzando su andadura por el sistema federal y compartir estrategias que me ayudaron a superar 9500 días de encarcelamiento.

Mi propósito al realizar estas visitas es sencillo. Quiero que las personas que están en prisión comprendan que el futuro que esperan alcanzar dependerá en gran medida de las decisiones que tomen hoy. El éxito después de la prisión rara vez llega de forma repentina. Crece a partir de pequeñas decisiones repetidas de forma constante a lo largo del tiempo. Esas decisiones son las semillas que las personas siembran cada día.

Aprender a pensar como un director ejecutivo

Mientras cumplía mi condena, leí mucho sobre liderazgo y toma de decisiones. Una de las personas que influyó en mi forma de pensar fue Jack Welch, el antiguo director ejecutivo de General Electric. Sus libros sobre liderazgo me ayudaron a comprender la importancia de asumir la responsabilidad de las propias decisiones. Si quería influir en el rumbo de mi vida, tenía que pensar y actuar como el director ejecutivo de mi propia vida.

A través de esas lecturas también descubrí el trabajo de Suzy Welch. Ella escribió un libro titulado 10-10-10, que describe un marco que aprendió al observar las decisiones de liderazgo dentro de grandes organizaciones.

Su concepto es sencillo, pero poderoso. A la hora de tomar una decisión, hay que hacerse tres preguntas:

  • ¿Cómo afectará esta decisión a mi vida en los próximos diez minutos?

  • ¿Cómo afectará a mi vida en los próximos diez meses?

  • ¿Cómo afectará a mi vida en los próximos diez años?

Ese marco se convirtió en mi brújula. En prisión, cada decisión tenía consecuencias. Algunas decisiones podían proporcionar un alivio inmediato, pero crear problemas a largo plazo. Otras podían requerir disciplina a corto plazo, pero crear oportunidades años más tarde.

El uso del marco Ten-Ten-Ten me ayudó a centrarme en los resultados a largo plazo en lugar de en las emociones a corto plazo. Me animó a invertir mi tiempo en leer, escribir, hacer ejercicio y crear un historial de preparación para el futuro.

Sembrando semillas durante 9500 días

Cuando la gente se entera de que pasé 9500 días en prisión, a menudo se fijan en la cifra en sí. Para mí, lo más importante era lo que decidía hacer con cada uno de esos días.

Cada día me ofrecía una elección. Podía quejarme del sistema o podía invertir mi energía en prepararme para la vida que esperaba construir tras mi liberación. Las semillas que planté durante esos años incluyeron la educación, la escritura, la disciplina y el servicio a los demás. Esas pequeñas acciones se acumularon con el tiempo.

Si hubiera aprendido esas lecciones antes en mi vida, antes de tomar las decisiones que me llevaron a mi condena, mi historia podría haber sido diferente. Esa comprensión es parte de la razón por la que sigo haciendo este trabajo hoy en día.

La lección importante es que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para empezar a tomar mejores decisiones.

Visitas a prisiones 

Este próximo viaje me permitirá hablar con miles de personas que están cumpliendo condenas en prisiones federales. También me reuniré con el personal ejecutivo de varios complejos penitenciarios. Esas conversaciones crean oportunidades para compartir estrategias que ayudan a las personas a adoptar un enfoque autodirigido para prepararse para el futuro.

Uno de los mensajes que destaco es que la transformación comienza con la responsabilidad personal. Nadie va a rescatar a nadie de las consecuencias de las decisiones pasadas. Cada persona debe decidir cómo utilizar el tiempo del que dispone hoy.

Cuando las personas comienzan a sembrar las semillas al principio de su condena, se posicionan para construir un historial significativo de preparación. Ese historial se convierte en parte de una estrategia de mitigación que puede influir en las oportunidades de una transición más temprana a la reinserción en la comunidad, las perspectivas de empleo después de la puesta en libertad y las relaciones con los familiares y los miembros de la comunidad.

Una lección de José

Mientras cumplía mi condena, también me inspiré en la historia de José en el Libro del Génesis. Su historia me llegó porque muestra cómo la adversidad puede convertirse en una plataforma para el crecimiento y el servicio.

José fue traicionado por sus hermanos, vendido como esclavo y más tarde encarcelado tras ser acusado falsamente. Sus circunstancias eran injustas y dolorosas. Sin embargo, la historia no se centra en la amargura o la venganza. En cambio, José siguió trabajando diligentemente y sirviendo a los demás dondequiera que se le asignara.

Con el tiempo, su carácter y disciplina se hicieron visibles para quienes lo rodeaban. Finalmente, ascendió a un puesto de responsabilidad en el que ayudó a guiar a toda una nación durante un período de hambruna.

A menudo reflexionaba sobre esa historia durante mis años en prisión. José no controlaba las circunstancias que lo llevaron al encarcelamiento, pero sí controlaba cómo respondía a esas circunstancias. Sus decisiones lo prepararon para las oportunidades que surgieron más tarde.

Mi propio camino fue diferente, y acepto plenamente la responsabilidad de las decisiones que me llevaron a la cárcel. Sin embargo, la historia de José me recordó que la adversidad no tiene por qué definir el futuro de una persona. Con disciplina y fe, las épocas difíciles pueden convertirse en una preparación para un propósito mayor.

Sigo agradecido a Dios por sostenerme durante esos años. Esa gratitud sigue influyendo en el trabajo que realizo hoy en día.

Pensando en los próximos diez años

Mientras me preparo para esta nueva gira por las prisiones, vuelvo a aplicar el marco Ten-Ten-Ten.

El esfuerzo inmediato implica viajar, prepararme y pasar largas jornadas hablando con personas que están comenzando su propio recorrido por el sistema. El impacto durante los próximos diez meses incluirá nuevas relaciones con personas que comienzan a documentar su preparación para la puesta en libertad.

Pero la pregunta más importante se refiere a los próximos diez años.

Si más personas en prisión comienzan hoy a sembrar las semillas creando perfiles, documentando su progreso y preparándose para el éxito, podemos crear un conjunto de pruebas que muestren cómo es la transformación en tiempo real. Esas historias pueden influir en los empleadores, los responsables políticos y las comunidades.

Ese trabajo está en consonancia con la misión que guía todo lo que hacemos en Prison Professors. Queremos ayudar a las personas a ganarse la libertad por méritos propios, demostrando su preparación, disciplina y compromiso para contribuir positivamente a la sociedad.

Cada semilla plantada hoy nos acerca a ese objetivo.

Y por eso sigo viajando, hablando y compartiendo estas lecciones dondequiera que puedo.

Pregunta autodirigida

Las decisiones que tomes hoy influirán en las oportunidades que tendrás en el futuro.

Utilizando el marco Ten-Ten-Ten descrito anteriormente, tómate un tiempo para reflexionar sobre una decisión que estés tomando en este momento.

  • ¿Cómo afectará esa decisión a tu vida en los próximos diez minutos?

  • ¿Cómo influirá en tu progreso en los próximos diez meses?

  • ¿Cómo podría moldear las oportunidades que tendrás en los próximos diez años?

Escribe tu respuesta en un diario o en tu perfil de Prison Professors. Describe una semilla que puedas empezar a plantar hoy y que contribuya al éxito que deseas construir en el futuro.

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